
- Portada de la primera edición en español de "Conspiración" - ©JCChirinos
Robert Harris es un escritor literariamente ambidiestro: lo mismo escribe novelas de intriga de rabiosa actualidad -una, veladamente inspirada (aunque poco) en el primer ministro del Reino Unido y otra, sobre la máquina nazi de códigos Enigma- como se sumerge en la historia para rescatar el espíritu de un imperio desaparecido hace siglos. Además de las novelas sobre Cicerón, Harris ha publicado Pompeya, novela más bien breve comparada con las demás, sobre las últimas horas en la desgraciada ciudad; y El poder en la sombra (o El escritor, en título un poco más ajustado al original en inglés, The ghost, en referencia al trabajo "oculto" que todo ghost writer realiza), sobre la que Roman Polanski hizo una película que ha sido bien recibida por crítica y público. Los dos géneros que maneja Harris, histórica y thriller de actualidad, se le dan muy bien, así que es un autor que se puede recomendar sin temor.
Una novela para conocedores... o para los que quieran conocer
Esta es la segunda de una trilogía sobre Cicerón, en la que se relata el periodo consular del famoso orador; Imperium, la primera, dedica su atención a su formación y ascenso en la política romana; y es de suponer que la tercera, aún inédita y que cierra el ciclo narrará los años finales de Julio César y la violenta muerte de Cicerón por orden de Marco Antonio.
Conspiración (Lustrum o Conspirata son sus dos títulos en inglés) va dirigida a los amantes de la literatura histórica y del periodo romano en particular. Y también para aquellos que quieran encontrarse con, además de una intriga propia de lo novelesco, datos y referencias que le ayuden a reconstruir el pasado. La profundidad que el lector encuentre en los personajes literarios de esta novela, es directamente proporcional al conocimiento que dicho lector tenga del personaje histórico en el que se inspira cada uno de ellos.
Esto tiene una ventaja: a medida que se avanza en la lectura, dan más ganas de saber exactamente quiénes fueron y qué hicieron Cicerón, Terencia, Julio César, Craso, Clodio, etc.; y, si se tiene una cantidad extra de curiosidad y nos despojamos de la pereza, podemos complementar la lectura de la novela con un buen libro de historia romana, yendo a las fuentes originales (los libros de Cicerón, Estrabón y Julio César serían muy apropiados), o tan siquiera hurgando en la siempre sospechosa Wikipedia. En este sentido documental (o de documentación), una crítica que se les puede hacer a los editores (y al autor), y cuya resolución hubiera redundado en beneficio de la lectura, es que podrían haber colocado un mapa de Roma más enjundioso; pudieron haber hecho un dramatis personae con más músculo, con fechas de nacimiento, genealogías, etc., y además agregarle bibliografía adicional; no cuesta nada ‘aderezar’ un libro así, y deberían saber que muchos lectores de novela histórica suelen disfrutar de este tipo de material adicional quizá incluso un poquito más que la propia novela. En Los reyes malditos, el ciclo de novelas de Maurice Druon sobre la dinastía de los Capetos, por ejemplo, colocan geneaologías, biografías, mapas, etc.; y es de lo más entretenido y estimulante.
Por cierto: la traducción "se queda dormida" por momentos, y hay deslices que habrían sido fáciles de subsanar.
Una novela de género que va más allá
Pero esto no es todo lo que la novela da. Robert Harris es un gran escritor, con oficio y malicia; se las arregla para engancharnos en una lectura adictiva y tiene la suficiente inteligencia narrativa para que nos pongamos de parte del protagonista -el que narra la historia es Tiro, su esclavo y secretario, inventor, y esto no es ficción, de la taquigrafía-. Cicerón es presentado como alguien repulsivo, como los demás, porque todos son políticos y, al fin y al cabo, en estos tiempos de indignación, ya comenzamos a sospechar que no hay político bueno sino que no tiene oportunidad de corromperse.
El tema de la Roma republicana y su podrida vida política es el marco perfecto para disfrutar del remake de las Catilinarias ciceronianas y cómo este audaz Catilina cae en desgracia con Roma y muere gracias, en mucha parte, al discurso afilado y convincente de Cicerón. También es una oportunidad para disfrutar del "choque" del protagonista con el otro titán de su época: Julio César, ese malvado, inteligente y fascinante personaje de risa falsa y ambición de depredador. Si hoy en día tuviéramos sinvergüenzas de la talla de Cicerón y César, al menos valdría la pena el lamentable espectáculo que se da, pero ya dijo Adso de Melk que los personajes de antes eran hermosos gigantes pero los de ahora son maltrechos y brutos.
Pero todos, igual de corruptos.
Robert Harris. Conspiración. Barcelona, Grijalbo, 2010. ISBN 9788425344213.
